Testimonio de Ejercicios Espirituales. Calera de Tango.

Por Javiera Maldonado

24 al 26 de mayo de 2019

Tod@s podemos aterrarnos del hecho de tener que ir a Ejercicios Espirituales y ¿Cómo no? Si es el único momento donde en realidad vas a escucharte cosa que comúnmente no hacemos en nuestro día a día, nos puede aterrar la idea de estar solos con nosotros mismos, de descifrar lo que nos pasa, de ver a que le tenemos miedo, que no hemos solucionado, que nos alegra o que nos afecta tanto, pero como estamos ocupados a diario no nos damos cuenta, pero déjenme decirles que estos Ejercicios Espirituales fueron de ayuda para mí, una de las mejores instancias que he tenido. Para mi fue un espacio abierto a la reflexión, a las dudas, a los daños y a mis complicaciones, las instancias fueron perfectas, los lugares, el valor que le vemos al tiempo, la tranquilidad que sentimos en ese momento, la reflexión propia que se tiene, el escucharse día y noche es algo único. Pude entenderme, conectarme, cuestionarme, tantos momentos en el habla propia que pude sacar adelante cosas estancadas de hace años, en unos días de escucharme, porque es verdad que estamos tan sumergidos en los quehaceres diarios que no tenemos tiempo para oírnos y realmente es importante saber qué sucede dentro de nosotros. 

Las pautas te ayudan, son un aporte, a través de las oraciones fui sintiendo el apoyo y empuje para pensar cosas a las cuales me atemorizaban, y algo muy esencial en estas reflexiones y oraciones fue la espiritualidad ignaciana, los momentos son precisos, los puntos de organización de San Ignacio son fundamentales para ayudarte a organizar tu tiempo y tu oración, es una estructura que te permite ir abordando todo al paso de que van avanzando las oraciones diarias.

El tiempo que tenemos durante el día y la noche en silencio te permite pensar varias cosas, en ti, en tus creencias, en lo que amas, en lo que valoras y sobre todo en el mundo que vives, en lo que te rodea y sobre todo en los que te rodean, te das cuenta de la ayuda que necesita nuestro mundo y la gente que vive en el y sobre todo te das cuenta de lo que puedes hacer, de lo que te invita, de lo que te mueve, de lo que te dan ganas, de lo que te molesta, te das cuenta de que por más que en tu círculo no pase nada algo está pasando y claro no te vas a quedar como si nada. Sobre todo, también pensé en la Iglesia en los difíciles momentos que esta ha tenido que pasar, en la gente que aún perdura, en los adolescentes que están en su proceso para confirmarse en toda esa gente que busca mejorar la Iglesia e ir formándola de nuevo.

En fin, el miedo existe para ir a los Ejercicios Espirituales, pero yo como una persona que ya fue decidí hacer este testimonio con la intención de que se motiven, de que vayan, que vivan la experiencia, no es como los demás campamentos, es un momento de reflexión, un momento de conexión con uno mismo, realmente es un momento en que valoras demasiado todo, piensas todo y analizas sobre todo que sucede dentro de ti, cosa que hacemos muy pocas veces, en sí solo digo que si tienes la oportunidad no te lo pierdas. 

Javiera Maldonado