Nuestra visión

Nuestra sociedad nos demanda atender con urgencia las consecuencias de las estructuras injustas, promoviendo el amor gratuito de Dios. Cuando miramos nuestro país a través los ojos de Cristo, por medio de nuestra formación en la espiritualidad ignaciana, reconocemos la invitación a conocerlo, para más amarlo y mejor seguirlo en su proyecto. De esto nace la vocación de salir a construir una Iglesia y un país más justo.

Buscamos ser agentes de cambio. Modelos para la juventud y promotores de la justicia evangélica, dando testimonio y actuando en pro de los más olvidados de nuestro país. Nos comprometemos a mantener los ojos en el Señor para que nos enseñe a mirar con misericordia a nuestros hermanos,  manteniendo un estilo de vida sencillo y comunitario.

Desde la experiencia de Jesús, nos sentimos especialmente comprometidos hoy con algunas situaciones de injusticia en nuestro país que consideramos urgentes: La desigualdad social,  la discriminación a la diversidad y las problemáticas de género, además de la desprotección del medio ambiente, nuestra casa común. Finalmente, queremos acoger con pasión la gran tarea de evangelizar, y dejarnos evangelizar, específicamente despertando conciencia social, para multiplicar así el regalo de sentirnos invitados a participar de la construcción del Reino hoy.